Aclaración.-
No es
pretensión de
estas líneas descubrir de golpe nuestra historia, pero si,
en lo
posible, tratar de sacar a luz viejas noticias que no por desconocidas
son menos interesantes.
Al mismo tiempo, me gustaría sirviera de estímulo
para
que otras personas con conocimientos de pequeños recuerdos
de
nuestro municipio, se animasen y aunque como este profano exponente, se
animasen y sacaran a luz pequeñas noticias que nos ayuden a
sentir orgullo por Moeche y admiración por nuestros
antepasados.
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Nada mejor,
para
iniciar estas
historias que recordar, en época todavía
reciente, a los
que hace setenta y cinco años levantaron el cruceiro de San
Xurxo, obra admirable por sus notables características y que
al
cumplir su septuagesimoquinto aniversario debe entrar con pleno derecho
en nuestra pequeña historia.
El cruceiro, es totalmente obra de los artesanos de nuestro pueblo. Se
levantó en 1905, bajo la supervisión de don
Faustino
Fernández, quien dirigió las obras en todo
momento.
Para su construcción utilizaron una piedra de
“mármol de Moeche” que estaba destinada
a embarcar
en el puerto de Jubia cara a Inglaterra para convertirse en una esbelta
columna, pero quiso la fatalidad (o la suerte) que el transporte que la
llevaba compuesto por dos carros en forma de convoy
artículado,
rompiese sus ejes en las cercanías de la iglesia parroquial
y
ante las dificultades de continuar el viaje acabó tirada
algún tiempo, hasta que este grupo de vecinos, animados tal
vez
por el párroco decidiesen aprovecharla y construir el
cruceiro.
Es necesario
manifestar, que el
tamaño de la piedra era bastante más larga que la
altura
actual del cruceiro y de ella salió la columna y la
escalinata,
y aclarar también que la columna llega hasta la tierra, por
dentro de la base.
Los canteros que labraron la columna y capitel fueron Atilano Soto
(Atilano do Pereiro), José María Soto
(José
Mª do Castelo, su hermano), José Ramón
Tuimil
(José Ramón do Prado) y Ramón Lago (da
Vila).
Para la construcción del conjunto escultórico
formado por
Jesús en la cruz murando al naciente y la Virgen sostenida
por
un querubín mirando al poniente se trajo una piedra
granítica procedente de Guitiriz o tal vez Parga en la
provincia
de Lugo y de su talla se ocupó Antonio Rodríguez
“O
Quinto”, a quien encargaron su labor que realizó
en una
casa en las inmediaciones, colaborando también un hijo de
este,
llamado José Rodríguez.
La columna, de seis metros de altura, -capitel incluido- es toda de una
pieza y se asienta sobre una base de forma octogonal y de cuatro
alturas escalonadas.
La altura
total
del conjunto
puede acercarse a los ocho metros y puede considerársele sin
reparo alguno como una obra maestra del arte de nuestros canteiros.
Quiero que estas líneas sirvan como un pequeño
homenaje a
esos “mochedanos” que hace setenta y cinco
años
hicieron posible este monumento, que por derecho propio forma parte de
la Historia de Moeche.
F. Campos
Castro,
Moeche 1980
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